Puedes mejorar la relación con tus hijos y contigo mismo.

mayo 08, 2017


Venimos de una educación autoritaria. Y hemos sido educados para ser obedientes y sumisos. Aunque nos creamos libres. ¿Cómo si no íbamos a permitir tanto abuso de poder? 

Nuestras vivencias, experiencias y aprendizajes se van guardando en la memoria y van configurando nuestra forma de ser y actuar. Pero no sólo lo que nosotros vivimos construye nuestro mundo, la información que recibimos también lo hace. La educación nos ha adoctrinado, haciéndonos creer (y lo que es peor, aceptar) que el poderoso decide y el resto obedece. Si tu padre lo ordena, tú a callar. Si uno gana, el otro ha de perder. Sí, con esta información nosotros actuamos. Porque se ha convertido en nuestro mundo, en nuestra forma de actuar. Y por eso ordenamos a nuestro hijos, imponemos nuestro punto de vista a la fuerza, castigamos, prohibimos, (¡cuidado!, sin negociar, que tus hijos se pueden subir a las barbas). ¿Estamos siendo libres? ¿O estamos actuando como nos dicta la sociedad? Esta forma de actuar tiene el fin de formar personas que acaten las normas establecidas por un sistema que no ha de ser ni cuestionable ni con opción de cambio.

Este "nuestro mundo", nuestra forma de actuar, configurado por nuestra experiencia y por la información que vuelca sobre nosotros la sociedad, se encuentra en el sistema límbico. Está situado en la parte inferior del cerebro y se ocupa de funciones básicas para nuestra supervivencia, como la respiración (junto con el tronco cerebral); de reacciones innatas e impulsos, como la lucha y la huida y de las emociones fuertes, como la ira y el miedo. También es el encargado de integrar la memoria y las emociones.

La corteza prefrontal, a diferencia del cerebro inferior, es nuestro "cerebro" más evolucionado, el que nos brinda una perspectiva más amplia del mundo. Es responsable de muchas actitudes que deseamos tener incorporadas en nuestra vida y que, sobre todo, deseamos ver en nuestros hijos. Tales como, tomar decisiones y planificar con sensatez, controlar las emociones, entendernos a nosotros mismos, sentir empatía, dejar ir los temores o tener moralidad.
La importancia de formarnos para la crianza
Cuando no hay tiempo ni información disponible, la amígdala, en el sistema límbico, se basa en la memoria para tomar una decisión. Con un ejemplo se verá más claro. Imaginemos que nuestro hijo no quiere hacer la tarea escolar. Tu corteza prefrontal no tiene información sobre "qué hacer para que mi hijo haga la tarea", así que la amígdala va a la memoria para ver si allí encuentra respuesta. Y... ¡ajá! ¿Qué encontramos aquí? Un sinfín de mensajes vertidos por la sociedad de este estilo,

Problemas con los hijos
¿Qué decidimos hacer? ¡Me tienes harto jovencito!, ¡eres un desagradecido; tienes comida, ropa limpia y qué haces por nosotros, NADA! ¡A partir de ahora todas las tardes encerrado en la habitación! ¡Se acabó la consola, la tele...! ¿Eres capaz en este momento de tomar decisiones con sensatez?, ¿de planificar cómo vas a poder ayudar a tu hijo para que haga la tarea?, ¿controlar tus emociones? No. ¿Te sientes cómodo actuando así? ¿Realmente quieres herir a tu hijo? No. Has actuado desde el sistema límbico. Pero somos seres reflexivos. Así que la corteza prefrontal no tardará en entrar en acción. Y..., ¿cómo te vas a sentir cuando intente buscar una explicación a lo ocurrido? Culpable. Cerrando el círculo vicioso de la crianza. Que nos lleva desde el autoritarismo a la permisividad. Porque, ¿qué te apetece ahora que ya te has calmado y te sientes culpable? Compensar a tu hijo. ¿Has conseguido trazar un plan para que la tarea escolar deje de ser un sacrificio?

La educación es el arma más poderosa que puedes usar 
para cambiar el mundo. Nelson Mandela.

Por eso es fundamental que nos formemos para educar a nuestros hijos (o alumnos o menores a nuestro cargo), porque con esta información en la corteza prefrontal nuestra amígdala podría actuar un poco más libre, y no siguiendo las pautas establecidas por una sociedad autoritaria que pretende seas sumiso, tú y tus hijos. Como ves, no es una utopía cambiar el mundo. Es totalmente posible cambiar tu mundo. Y por ende el mundo de tus hijos.
Mejorar la relación contigo mismo
Y si... ¿cada vez más personas educáramos desde el cerebro más evolucionado? Nuestros hijos serían respetuosos, responsables y capaces. Con estas habilidades, ¿serían capaces de hacer bullying?, ¿de mirar para otro lado? ¿Existirían las guerras, la desigualdad, etc, en un mundo gobernado por personas con una corteza prefrontal bien integrada?

IMÁGENES: volver a la calma

Si te ha ayudado y crees que puede hacerlo también a tus contactos comparte y/o comenta ; )

No hay comentarios:

Gracias por dejarme tu opinión